Por segundo año consecutivo he tenido el placer de visitar este pequeño templo de la lectura llamado Colegio El Espinillo, en Madrid. Un año más, al dúo artístico de “Las Mercedes” se les unió la fabulosa Cristina para, ya como trío poético, invitarme y guiarme en esta nueva aventura con alumnos de primero y segundo de primaria. También estaban en cartel, por supuesto, otros artistas y “artistos” invitados pero, como no recuerdo los nombres de todos, les mando un abrazo conjunto, mis más efusivas gracias por su recibimiento y unas pocas disculpas por mi mala memoria.

Este año, la charla poética estuvo reservada a los del primer curso que, un año más, me sorprendieron con  respuestas frescas, poéticas e inesperadas a mis formales preguntas literarias, que me reafirman en mi idea de que, en estos encuentros, siempre recibo más de lo que doy. Juntos recitamos, cantamos, rapeamos, cazamos gazapos poéticos, coreamos, aullamos y hasta inventamos chistes en verso. Y, sobre todo, aprendimos a ponernos las gafas de la poesía para mirar de forma nueva las clases, las pizarras y los pupitres. También por supuesto, me obsequiaron con algunas obras plásticas que van a parar a la mágica caja de El Espinillo. Aquí va, como muestra, este retrato que me hizo Erik. Me sacó “calcao”:

 

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También quiero mostrar el fantabulostupendo libro que me regalaron los de segundo curso. En él, cada uno y cada una reinterpretó su personaje o composición favorita de mis libros. ¡Y menudas reinterpretaciones! Los ilustradores originales ya están llevándose las manos a la cabeza ante semejante generación que, más que pisando fuerte, nos viene pisando encima, tal es su talento y su creatividad.

 

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Con los tres grupos de segundo, además, nos centramos en la narrativa e hicimos un breve recorrido por el proceso de creación de una historia… y por supuesto creamos las nuestras, propias y originales Y eso es lo que hoy voy a ofreceros como última muestra de mi visita. Siguiendo con el viejo ejercicio de “Érase una vez un disparate”, aquí tenéis dos historias improvisadas por alumnos de El Espinillo utilizando las herramientas más baratas del cuentista: las palabras, la imaginación y la originalidad.

 

Érase una vez un vampiro que se enamoró perdidamente de una vaca…

La feliz pareja, casi como si anticipara su ya próxima luna de miel, decidió hacer un viajecito… pues eso… ¡a la luna! (Irene)

Allí extendieron su mantel de picnic y su cesta de mimbre y, renunciando por amor a sus costumbres culinarias, se bebieron una gran botella de leche (David)

El vampiro, al terminar, comenzó a elogiar la belleza de su amada, centrándose sobre todo en la blancura y perfección de sus cuernos (Roberto)

La vaca, terriblemente emocionada por la inminente propuesta de matrimonio que se avecinaba, se desmayó (Katia)

Al levantarse para socorrerla, el vampiro resbaló, con tan mala suerte que se cayó de la luna (Manuel)

Al despertar, la vaca se encontró sola y desamparada. Ya pensaba que la habían abandonado cuando el vampiro logró regresar (Ángela)

Feliz por haberse reencontrado con la vaca, el vampiro dio una voltereta triunfal alrededor de su amada… (Daniel)

 

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Érase una gallina que, en vez de huevos, ponía galletas de chocolate…

La gallina, incapaz de contenerse, se comía todas las galletas que ponía (Amelia)

Hasta que un día, de repente, notó un sabor extraño en el pico… ¡la galleta que acababa de poner era de caca! ¡Puag! (Martín)

Sin embargo, la galleta de caca fue una bendición… A partir de aquel momento la gallina comenzó a poner desayunos completos con helado incluido (Inés)

Pero la golosa gallina se comió también uno de aquellos helados… y se quedó congelada (Javi)

El granjero se dijo a sí mismo que una gallina granizada no sirve para nada y la echó a la calle  (Luis Mario)

Por suerte, en la calle el sol la descongeló. Entonces se puso en marcha hasta encontrar otra granja, donde además encontró novia (Marcos)

A los pocos meses, ambas, tuvieron pollitos. ¡Por suerte no estaban congelados, que si no habrían sido politos! (Marta)

 

¡Hasta la próxima, Espinill@s!