Todos los encuentros con lectores tienen algo de especial. Lamentablemente, uno no tiene ocasión de dedicar un post a cada uno de ellos. Si por mí fuera, dedicaría un post a cada lector con el que me he encontrado.

Sin embargo, la visita al C.E.I.P. El Espinillo de Madrid no puedo dejar de mencionarla.

Fue un encuentro que comenzó en realidad hace mucho tiempo, cuando a Mercedes, una magnífica profesora de Primaria, se le ocurrió proponer a sus alumnos que me escribieran un mail como parte de una actividad en la que l@s niñ@s debían aprender a dirigirse a alguien desconocido para ell@s. Y así fue como empecé a dejar de serlo.

 

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Las Princesas Dragón según Sofía

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Seguimos intercambiando mails, preguntas ¡y hasta versos! Estos chavales encantadores habían leído/jugado con Trastario y Ciudad Laberinto, y además mostraban un sorprendente interés por la poesía, hasta el punto de que Mercedes me aseguró de que varios de ellos estaban decididos a ser poetas. ¿Pero eso dónde se ha visto? Yo creía que ahora todos querían ser youtubers o deportistas.

 

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Ilustración de Irene para el poema “Viaje al polo”

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Muchos vinieron a visitarme a la Feria del Libro de Madrid, incluyendo a una segunda Mercedes que venía en representación de la primera pero que no por ello era menos apasionada de su profesión. Qué importante es la motivación de los profes, hasta el punto de que cuando los encuentros salen redondos lo considero más mérito suyo que mío.

 

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Gabriel pregunta: “¿Cuántos premios has ganado?” y “¿Para qué te sirven los premios?”. Toma ya.

 

De hecho, gracias a la labor de “las dos Mercedes” y de un equipo de galácticas de la enseñanza  (especial mención a la delantera Cristina… y no menciono a más por miedo a dejar a alguien fuera) el encuentro fue un exitazo. Han sido ellas las que han acercado la poesía a los chavales de 1º, 2º y 3º de primaria, las que les han enseñado que hay algo más en las palabras de lo que a primera vista se ve, las que les han convencido de que un autor puede molar tanto como un futbolista. Y eso unido a que l@s chic@s eran majísim@s… pues triunfo por goleada. Durante la visita hubo risas, hubo poemas, hubo abrazos, hubo preguntas, hubo nervios y hubo de todo. De todo menos tiempo… me quedé con ganas de más. Por suerte me quedan un montón de regalos para recordarlo, y en especial este volumen titulado Poesespi, que ya ocupa un lugar en mi “estantería de honor”:

 

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También son unos artistas del retrato…

 

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Y esta chulada de caja para guardarlo todo:

 

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Bueno, no me enrollo más por hoy. Ojalá nunca falten encuentros como este.

 

 

¡Gracias, Espinill@s!