portada Cuentos criminales

 

Lo creas o no, todas las personas adultas, incluso las de mayor tamaño, empiezan siendo niños como tú. Así ocurre con los escritores, con las ministras, con los peluqueros y con tu profesora de Geografía.

Hasta los policías como yo hemos sido pequeños alguna vez.

En aquel entonces, en lugar del inspector Archibald Wilson, con licencia nº 2.506, era tan solo el pequeño Archie. Y me metía en tantos líos como tú.

Por ejemplo, a los siete años se me ocurrió anunciar durante la cena de Navidad que algún día escribiría un libro de cuentos de bandidos para niños. Al instante, mi tío abuelo Max se desmayó sobre la fuente del pavo asado.

Los demás no se lo tomaron tan en serio y se contentaron con gritar como fieras.

—¡Qué vergüenza, Archie! —aullaron mis padres.

—¡Esas no son cosas que deban contarse a los niños! —berrearon mis hermanos.

—¡De cabeza al reformatorio! —rugieron mis tías.

—¡Al ladrón, al ladrón, al asesino, al criminal! —se les unió mi tío abuelo Max, volviendo en sí y chorreando salsa de manzana por la alfombra.

Mis abuelas no gritaron nada, pero se pasaron la noche destejiendo bufandas y calcetines, y el único regalo que recibí al día siguiente fue un colorido amasijo de lanas enredadas.

Y, sin embargo, ¿por qué no?

¿No están los cuentos de toda la vida, por ejemplo, repletos de bandidos?

¿No usurpó acaso el lobo la identidad de la abuelita?

¿No quisieron estafar al príncipe las hermanastras de Cenicienta?

¿No pretendía la madrastra asesinar a Blancanieves?

Hasta aquel ladrón llamado Pulgarcito le birló al ogro las botas de siete leguas.

¡Criminales, criminales, criminales!

ladron blog

¡Shhhhh! Este es el comienzo de Cuentos Criminales, un proyecto personal que lleva años fraguándose en mi cabeza y en mi ordenador y que, gracias a la editorial Libre Albedrío, al fin se ha convertido en un señor libro. Una obra que incluye siete relatos lleno de peligrosos bandidos, divertidos misterios, estafas monumentales y, sobre todo, mucho humor gamberro.

Esta vez el culpable de las ilustraciones es David Sierra Listón, un artista fuera de la ley que con su talento ha dado vida y atmósfera a estos crímenes disparatados. Espero que muy pronto tengáis oportunidad de echarle un vistazo clandestino, porque…

¡A FINALES DE NOVIEMBRE YA PODRÉIS ROBARLO ADQUIRIRLO EN LAS MEJORES LIBRERÍAS!

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Lo único que os pido es que no llaméis a la policía…