Hay canciones que llegan a destiempo.

Eso fue lo que sentí cuando descubrí Welcome To My Life, de la banda de rock canadiense Simple Plan, un grito de rabia y angustia adolescente en forma de canción. Y digo que llegó a destiempo porque cuando se publicó en 2004 yo debía de estar precisamente escapando de la adolescencia (un poco tarde, pero la salida debía de estar mal señalizada). Lo que me hubiera gustado chillarla encerrado en mi habitación con la cara llena de espinillas y mis padres aporreando la puerta. Pero en 2004 yo ya era un hombre medio hecho y casi derecho y hubiera sido sonrojante verme cantar cosas como “no entiendes lo que es ser como yo” o “me han abandonado en la oscuridad”. Me da hasta cosilla pensarlo.

Pero luego va la editorial MAEVA y te propone escribir un pedazo de libro para adolescentes (un “libraco”, la verdad) y te pasas meses intentando enfundarte de nuevo en la piel de ese jovenzuelo que dejaste de ser hacer mucho, entrevistándote con quinceañeros para actualizarte y haciendo memoria para tratar de entender mejor ese viaje a la frontera que es la adolescencia. Y no te da vergüenza reconocer que aún queda dentro de ti mucho del teenager perdido, apasionado e inseguro que fuiste. Y te pones Welcome to my life a todo volumen sin sonrojarte. De hecho esta canción ha sido la banda sonora del proceso creativo de Soy un adolescente, ¿y yo qué culpa tengo?, que acaba de publicar MAEVA Young y del que me siento especialmente orgulloso.

 

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A través de una treintena de capítulos, este «librotutorial» recorre temas como el acoso escolar, las adicciones, el machismo, las decepciones amorosas o la sexualidad desde un lenguaje fresco y sin sermones. Cada uno de estos capítulos está dividido en tres partes: un monólogo de ficción en la voz de un youtuber adolescente, un comentario razonado del autor (ese soy yo) y una referencia a algún personaje histórico o celebridad que ejemplifican el problema tratado. Lleno de referencias a la cultura adolescente, a  internet y a las redes sociales, creo que leer este libro es como navegar por la red en busca de respuestas. O incluso mucho mejor, porque ni siquiera los menos aficionados a la lectura se resistirán a las desternillantes ilustraciones de Luisa Vera, que hacen el libro doblemente divertido. Porque a veces no hay mejor modo de tratar temas serios que a través del humor.  Y no solo es apto  para  jóvenes…  también  para  los  que intentan comprenderlos o comunicarse con ellos sin que corran a esconderse tras la puerta de su habitación o la pantalla de su móvil.

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Quiero aclarar, por último, que en realidad esta obra es la hermana pequeña de otro que ya existe: Soy una adolescente, nadie es perfecto, de la gran María Menéndez Ponte, a la que nunca agradeceré lo suficiente que me recomendase para escribir el nuevo libro, orientado en este caso a los problemas específicos del adolescente varón pero que cualquiera puede leer. Una vez más…¡gracias, María!

 

Soy una adolescente

 

Ah. Y como no nos privamos de nada, aquí os dejo también el correspondiente booktrailer.

 

 

 

Hasta otra, teenagers