Pedro Mañas

Un carromato verde botella

 

UN CARROMATO VERDE BOTELLA

Obra finalista en la XVIII Edición del Premio Edebé de Literatura Infantil y Juvenil (2010)

Un carromato verde botella.jpg
 

NOVELA INFANTIL

EDITORIAL EDEBÉ (Primera edición: Septiembre 2011) - Colección Tucán

TAPA BLANDA, 200 páginas

EDAD RECOMENDADA: +10 AÑOS

SINOPSIS: Los Ackermann no eran uno de esos matrimonios a los que les gustan las sorpresas, por eso tenían un plan detallado de cómo debía transcurrir su vida desde el mismo día de su boda. Así, un año después de casarse, compraron un automóvil. Al año siguiente adquirieron un bonito reloj de cuco. Un año después alquilaron un chalet, y al cuarto adoptaron un perro. Por fin, exactamente cinco años después de la boda, debía nacer Norman, el niño perfecto que los Ackermann habían imaginado. Para su sorpresa, el que nació fue Luke, un niño extraño que no sentía el menor interés por el fútbol, las compras o la televisión… un niño diferente

ILUSTRADOR: Manuel Ortega

OTROS IDIOMAS: Castellano (México) - PRÓXIMAMENTE

ASÓMATE A ESTE LIBRO…

«Existen dos tipos diferentes de padres.
Puedes distinguirlos usando un truco muy sencillo. Pon cara de pena (ensáyalo antes frente a un espejo) y susúrrales con un hilo de voz estas cuatro palabras:
-Creo que estoy enfermo.
Los padres del tipo número uno te contestarán inmediatamente:
-¿De veras, cariño? Entonces será mejor que hoy no hagas los deberes. Túmbate en la cama, que voy a acercarte el televisor. ¿No te apetecería un poco de helado? Creo que te sentaría bien.
Los padres del tipo número dos, en cambio, contestarán algo parecido a esto:
-¡¿Y cómo no vas a estar enfermo?! Sales a la calle medio desnudo, te pasas media hora con el pelo empapado después del baño y luego te paseas descalzo por toda la casa como un orangután… ¡Lo raro será que no hayas pescado una pulmonía! […]

Aún no os he hablado del tipo de padres número tres.
A un padre del tipo número tres da igual lo que se le diga, porque en realidad nunca escucha. De modo que su respuesta será siempre un gruñido, un grito o un bostezo. A veces, las tres cosas juntas. Entonces se les pone una cara verdaderamente espantosa. […]

Los padres de Luke Ackermann eran del tipo número tres, o incluso del tres y medio.»